Palabrario Cundinamarca
Informe de Encuentro Departamental de Palabrario Cundinamarca - 2008

Fue para mi muy grato participar en el encuentro en todos sus aspectos, escuchar la introducción del rector confirmando sabiamente lo que hemos comentado tanto en nuestros talleres, las palabras del poeta recordándonos la fuerza de las palabras que riman o que cantan solitas cuando se las escribe deleitosamente en ese formato. Las exposiciones de las maestras y, por supuesto ser partícipe de la alegría que significa recibir un libro, medio físico fascinante, “que se acciona y pone en funcionamiento con la simple voluntad de su usuario”, que se puede tocar y sentir y que proporcionó una emoción que hizo pensar en los otros posibles encuentros.

Sobre las exposiciones debo decir únicamente la alegría que produce encontrar allí, puesta en la realidad la respuesta de las docentes participantes, a ese reto de generar en sus alumnos esa voluntad de que la lectura responda a un deseo, más que a una obligación; de que en su enseñanza prime la comprensión de lo leído y que se potencie las hipótesis y el descubrimiento del lector por encima de la decodificación y la ortografía y, la utilización de un conjunto bastante amplio de estratégias complementarias para aproximar los niños la lectura.

Pero de todo lo que escuché, hubo algo que para mi fue la mayor sorpresa y enseñanza como ejemplo de escritura significativa de una maestra, de quien lamentablemente no gravé el nombre, ni el lugar de donde venía ya que era un pueblito que en mi vida había oído nombrar y no contaba con la lista de expositores. Lo cierto es que esta profesora leyó de su bitácora personal, todo el seguimiento que le hizo a un niño que tenia mucha dificultad para escribir y que al momento de la exposición aun no escribía.

Pero lo valioso del escrito era la honestidad con que ella iba describiendo todo el proceso de acompañamiento que había dado al niño, porque éste revelaba con claridad su lucha interna para no desesperar, para descubrir un método eficaz de apoyar al niño, para descubrir el origen de su problema, para reflexionar sobre lo que ella sentía y las equivocaciones que había cometido al iniciar el proceso.

Los comentarios que escuché a la mayoría de las asistentes presentes en esta aula, fue una crítica despiadada porque la profesora “no llevaba una experiencia significativa”, pero para mi fue lo más valioso y me pareció oro puro su lectura, porque encontré como, el proyecto lo que le dio a esta profesora fue lo que le falta a la gran mayoría: fue una búsqueda honesta, auténtica y reflexiva de un camino propio de autoformación y aprendizaje paralelo al de los niños. Todo esto me pareció de un valor incalculable y Salí feliz y conmovida diciéndome que si es posible el camino de transformación.

Patricia Jiménez Rodríguez
Tallerista Proyecto Palabrario Soacha
Fundalectura